Ayer me encontraba en mi
rutina de trabajo: sentado en el computador, escuchando música y viendo
maricadas en la web (por aquello de inspirarme para escribir) y se me vino a la
mente esas vainas de la vida, que generan cierto conflicto de pensamientos e
interrogantes, en este caso fue la discriminación al Jabón Chiquito. Si a ese
material que los fenicios lo fabricaban con aceite de oliva y soda cáustica (o
carbonato de sodio) con cenizas de plantas de mar (¿Pondrían la misma cara mía?
Es investigación).
Y analizando ya como proceso
comunicativo (por la cuestión que soy comunicador social), llegue a la conclusión
que la misma sociedad es quien a estigmatizado a este preciado producto. Ahora
viene el ¿por qué el rechazo? Y es simple: aún nos encontramos en una sociedad
“conservadora” que mantiene como tabú que una persona común y corriente, con
deseos de echar un polvito (acto sexual. Para no ser mal interpretado, porque
no falta el amigo del “bolí de coco de 5 o 10 mil” que diga: “uy el polvito…” y
le dé sentimiento nasal). Tenga que esconderse, o manejar un ocultismo ya casi
hasta mitológico; y qué culpa que el Jabón Chiquito, sea el que predomine el
mercado de las residencias, moteles, bombillos rojos, entre otros espacios de
encuentros sexuales.
No es justo para el Jabón
Chiquito que muchos no lo quieran ni tocar, como si fuera una bacteria, muchas
veces ni lo utilizan para no llevar impregnado el aroma a flor de venus que
tienen (no lo invento, así dice el jabón), otros del ombligo no pasa, si lo
vemos en algún sitio distinto a una residencia pueden tener las manos sucias de
pescado, pero ni de vaina que se las lavan.
Realizando una labor
investigativa para hacer este artículo, me encontré unos datos que validan aún
más el amor que debemos tener al Jabón Chiquito, por ejemplo sabían que solo
en Barranquilla hay 52 moteles y residencias, legales; sabían que por lo
general cada una tiene aproximadamente entre 30 y 60 habitaciones, que se
utilizan en promedio de 20 horas diarias; se alcanzan a imaginar la cantidad de
Jabón Chiquito que se producen para poder alcanzar esta demanda. Creo que
presta un valor significativo a la economía de estos lugares y también me
imagino que contribuye a la generación de empleo.
También es cierto que la
culpa de la brutal discriminación al Jabón Chiquito, es en parte a sus
productores, creo que les falta campañas publicitarias para penetrar en los
hogares, que sea el jabón de uso diario, el que se utilice en la casa, ya
cuando estés oloroso a “Rosa de venus” no sientas el peso de culpa, por llevar
ese olor, o tu pareja no te va a reclamar por el olor, lo tienes en la casa. Otra
de las campañas sería cambiarle el olor, por los aromas que se usan en la
actualidad, por ejemplo: Jabón de “mesa” con aroma a splash de Victoria Secret chimbo
o de Carolina Herrera 212 chimbo, entre otros.
Entonces en conclusión por
lo que está también de moda, de hacer movimientos para la protección de cosas
específicas, hay gente que tienen movimientos defensoras de animales, entre
otras vainas; yo me apunto con está #PROJABÓNCHIQUITO (como todo ahora es hashtag.
Por cierto creo que a mi hijo le tocará el arroba al iniciar el nombre), muy
pronto estaré movilizando marchas, paros y demás cosas que un movimiento
defensor implica.
LA
FRASE
“La
discriminación y el rechazo son costumbres del viviente, pero hacerlo con un
chiquito es cobardía miserable”
Anónimo


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