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jueves, 21 de noviembre de 2013

Jabón Chiquito en la sociedad del rechazo y la discriminación

Ayer me encontraba en mi rutina de trabajo: sentado en el computador, escuchando música y viendo maricadas en la web (por aquello de inspirarme para escribir) y se me vino a la mente esas vainas de la vida, que generan cierto conflicto de pensamientos e interrogantes, en este caso fue la discriminación al Jabón Chiquito. Si a ese material que los fenicios lo fabricaban con aceite de oliva y soda cáustica (o carbonato de sodio) con cenizas de plantas de mar (¿Pondrían la misma cara mía? Es investigación).

Y analizando ya como proceso comunicativo (por la cuestión que soy comunicador social), llegue a la conclusión que la misma sociedad es quien a estigmatizado a este preciado producto. Ahora viene el ¿por qué el rechazo? Y es simple: aún nos encontramos en una sociedad “conservadora” que mantiene como tabú que una persona común y corriente, con deseos de echar un polvito (acto sexual. Para no ser mal interpretado, porque no falta el amigo del “bolí de coco de 5 o 10 mil” que diga: “uy el polvito…” y le dé sentimiento nasal). Tenga que esconderse, o manejar un ocultismo ya casi hasta mitológico; y qué culpa que el Jabón Chiquito, sea el que predomine el mercado de las residencias, moteles, bombillos rojos, entre otros espacios de encuentros sexuales.

No es justo para el Jabón Chiquito que muchos no lo quieran ni tocar, como si fuera una bacteria, muchas veces ni lo utilizan para no llevar impregnado el aroma a flor de venus que tienen (no lo invento, así dice el jabón), otros del ombligo no pasa, si lo vemos en algún sitio distinto a una residencia pueden tener las manos sucias de pescado, pero ni de vaina que se las lavan.

Realizando una labor investigativa para hacer este artículo, me encontré unos datos que validan aún más el amor que debemos tener al Jabón Chiquito, por ejemplo sabían que solo en Barranquilla hay 52 moteles y residencias, legales; sabían que por lo general cada una tiene aproximadamente entre 30 y 60 habitaciones, que se utilizan en promedio de 20 horas diarias; se alcanzan a imaginar la cantidad de Jabón Chiquito que se producen para poder alcanzar esta demanda. Creo que presta un valor significativo a la economía de estos lugares y también me imagino que contribuye a la generación de empleo.

También es cierto que la culpa de la brutal discriminación al Jabón Chiquito, es en parte a sus productores, creo que les falta campañas publicitarias para penetrar en los hogares, que sea el jabón de uso diario, el que se utilice en la casa, ya cuando estés oloroso a “Rosa de venus” no sientas el peso de culpa, por llevar ese olor, o tu pareja no te va a reclamar por el olor, lo tienes en la casa. Otra de las campañas sería cambiarle el olor, por los aromas que se usan en la actualidad, por ejemplo: Jabón de “mesa” con aroma a splash de Victoria Secret chimbo o de Carolina Herrera 212 chimbo, entre otros.

Entonces en conclusión por lo que está también de moda, de hacer movimientos para la protección de cosas específicas, hay gente que tienen movimientos defensoras de animales, entre otras vainas; yo me apunto con está #PROJABÓNCHIQUITO (como todo ahora es hashtag. Por cierto creo que a mi hijo le tocará el arroba al iniciar el nombre), muy pronto estaré movilizando marchas, paros y demás cosas que un movimiento defensor implica.


LA FRASE
“La discriminación y el rechazo son costumbres del viviente, pero hacerlo con un chiquito es cobardía miserable”

Anónimo

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